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Reembolsos de FBA por inventario perdido o dañado: cómo reclamarlos

13 de octubre de 2026

Fees de FBA explicados Tasa de devolución Más sobre Fulfillment

Cuando mandas inventario a FBA, una parte de esas unidades no va a llegar nunca a un comprador. Se pierden en la recepción, se dañan en el almacén, desaparecen en un traslado entre centros, o el comprador devuelve una unidad que Amazon reembolsó pero que nunca regresó a tu inventario. No es un caso excepcional: es una fracción pequeña y constante de la operación de cualquier seller con volumen.

Amazon tiene un mecanismo para devolverte ese dinero. El problema es que ese mecanismo cambió profundamente entre finales de 2024 y 2025, y la mayoría de los sellers sigue operando con las reglas viejas —lo cual significa, en la práctica, dejar dinero sobre la mesa todos los meses—.

Los dos cambios son grandes: la ventana para reclamar pasó de 18 meses a 60 días, y la base sobre la que te reembolsan pasó del valor de venta a tu costo de manufactura. Juntos convierten lo que era una limpieza anual en una rutina operativa que, si no está en el calendario de alguien, simplemente no ocurre.

Panel de iqseller sobre reembolsos de FBA por inventario perdido o dañado
Vista ilustrativa del módulo en iqseller.

qué cambió, y por qué importa tanto

El primer cambio fue la ventana. Amazon redujo el plazo para presentar reclamaciones de 18 meses a 60 días. Antes podías hacer una auditoría anual, encontrar dos años de discrepancias y recuperar una suma considerable de golpe. Hoy, una discrepancia de hace 90 días simplemente ya no es reclamable. El dinero no se “pierde”: nunca fue reclamado.

El segundo cambio fue la base de cálculo. Desde la actualización de política que entró en vigor el 31 de marzo de 2025, cuando Amazon pierde o daña tu inventario antes de que un comprador lo ordene, el reembolso se calcula sobre tu costo de manufactura —lo que pagaste por producir o adquirir la unidad—, no sobre el precio al que la vendías. Ese costo excluye el flete, las maniobras y los aranceles.

El efecto es grande. Muchos sellers reportan que sus recuperaciones cayeron entre 50% y 75% respecto al esquema anterior. Un producto que costaba $400 ponerlo en tu bodega y se vendía en $1,200 antes generaba un reembolso cercano al valor de venta; ahora genera uno cercano a los $400. Es una diferencia estructural en la economía de operar con FBA, y conviene incorporarla a tus supuestos de costo y no descubrirla cuando llegue el primer reembolso flaco.

Y un tercer cambio, este a favor: Amazon automatizó buena parte de las reclamaciones. Los casos limpios —una unidad escaneada como perdida en un centro de distribución, un daño evidente en almacén— hoy se reembolsan solos, sin que abras un caso. Eso es bueno y reduce trabajo, pero genera una trampa de confianza: la automatización cubre lo evidente, no lo ambiguo. Los casos que requieren cruzar datos —un embarque de entrada donde recibieron 480 de 500, una devolución reembolsada que nunca volvió— siguen dependiendo de que tú los detectes.

las ventanas, una por una

Cada tipo de incidencia tiene su propio plazo, y no coinciden entre sí. Esta es la parte que conviene tener anotada en algún lado, porque de memoria nadie la retiene:

  • Discrepancias de embarques de entrada: entre el día 15 y el 60 después de la entrega. Antes del 15 no procede, porque Amazon todavía está recibiendo; después del 60 ya no.
  • Devoluciones de clientes FBA: entre el día 60 y el 120 después del reembolso al comprador. La lógica es dar tiempo a que la unidad regrese físicamente antes de reclamar.
  • Embarques de remoción perdidos en tránsito: entre el día 15 y el 75 desde el envío.
  • Remociones dañadas o incompletas: dentro de los 30 días posteriores a la entrega.

Nota el patrón: casi todas tienen un piso además de un techo. Reclamar demasiado pronto es tan inútil como reclamar tarde, y es un error común que consume tiempo y cierra casos sin resultado.

Estas reglas corresponden a la política global de FBA. Antes de armar tu rutina, vale la pena confirmarlas en tu propio Seller Central, porque Amazon ajusta plazos y redacciones con cierta frecuencia y no siempre al mismo tiempo en todos los marketplaces.

Diccionario: valuación de inventario, cuánto capital tienes parado →

la documentación es lo que define el monto

Este es el punto más accionable del artículo. Como el reembolso ahora se basa en tu costo, Amazon necesita saber cuál es ese costo. Y tienes que probárselo.

La exigencia concreta: facturas de proveedor que muestren el costo por unidad, presentadas dentro de los 60 días de cada reclamación. Si no entregas esa documentación en la ventana, Amazon calcula el reembolso con su propia estimación interna, que de forma consistente resulta más baja que el costo real.

Dicho de otro modo: el seller que tiene sus facturas de compra ordenadas y puede sacar el costo por unidad en minutos recupera significativamente más que el que tiene que ir a buscar un PDF en el correo de hace ocho meses. No es una diferencia de habilidad para reclamar; es una diferencia de archivo.

Esto tiene una consecuencia práctica que va más allá de los reembolsos: tu costo por unidad documentado dejó de ser un dato contable y se volvió un activo operativo. Sirve para el reembolso, sirve para tu margen de contribución, sirve para tu valuación de inventario y sirve para deducir. Si hay un solo proyecto de orden interno que vale la pena hacer este trimestre, es ese.

los cuatro casos que la automatización no cubre

Como Amazon ya reembolsa solo los casos evidentes, el trabajo manual que queda vale mucho más por hora. Estos son los cuatro que consistentemente se escapan:

Discrepancias parciales de recepción. Mandaste 500 unidades, recibieron 480. Como sí recibieron la mayor parte, el embarque no se marca como problemático y nadie lo revisa. Es el caso más frecuente y el más rentable de atrapar.

Devoluciones reembolsadas que nunca regresaron. Amazon le devolvió el dinero al comprador, tú pagaste el reembolso, y la unidad nunca volvió al inventario vendible. Detectarlo exige cruzar el reporte de devoluciones contra el de inventario, y es justo lo que la automatización no hace.

Unidades reclasificadas como no vendibles sin causa atribuible. Aparecen como unfulfillable sin un evento de daño registrado. Cada una merece revisión, porque la diferencia entre “cliente la dañó” y “el almacén la dañó” define si te corresponde reembolso.

Remociones incompletas. Pediste que te devolvieran 200 unidades y llegaron 186. Como la caja llegó, el evento se cierra, y la ventana para reclamar es de apenas 30 días desde la entrega.

la rutina que hace que esto funcione

Con ventanas de 60 días, esto no puede ser un proyecto: tiene que ser un hábito. La rutina mínima que funciona es quincenal y toma menos de una hora:

  1. Revisar embarques de entrada entregados hace más de 15 días y menos de 60, comparando unidades enviadas contra unidades recibidas.
  2. Revisar devoluciones reembolsadas hace más de 60 días, verificando cuáles regresaron físicamente al inventario vendible y cuáles no.
  3. Revisar ajustes de inventario del periodo, buscando unidades perdidas o dañadas que no hayan sido reembolsadas automáticamente.
  4. Abrir los casos que apliquen, adjuntando la factura de proveedor con el costo por unidad desde el primer mensaje.
  5. Dar seguimiento: un caso abierto no es un caso resuelto, y los que se quedan sin respuesta se cierran solos.

Los pasos 1 a 3 son cruces de datos entre reportes que Amazon ya te da. Es trabajo mecánico y repetitivo, que es exactamente el tipo de trabajo que se deja de hacer cuando la semana se pone pesada —y por eso conviene que tenga dueño y fecha, no buena intención—.

por qué esto se conecta con tu margen

Hay una razón por la que este tema pertenece a una conversación de rentabilidad y no solo de operación: el inventario perdido y no reclamado es margen que ya pagaste y nunca vas a cobrar.

Cuando compraste esa unidad, el dinero salió de tu cuenta. Si nunca se vendió ni se reembolsó, ese costo se queda dentro de tu operación disfrazado de “merma” y termina repartido entre las unidades que sí vendiste, bajando el margen real de todo tu catálogo sin que nada en tu reporte lo señale.

En un negocio con rotación alta y márgenes de contribución delgados, una fracción de por ciento de inventario que se evapora sin reclamarse puede ser la diferencia entre un SKU que contribuye y uno que no. Y como el efecto está disuelto, no aparece en ningún renglón: aparece como un margen que “no cuadra” con lo que la hoja de cálculo decía.

En iqseller esto vive donde debe vivir: en la valuación de inventario y en el módulo de Rentabilidad. El panel sabe cuántas unidades tienes, dónde están —FBA, Full, tu bodega— y cuánto te costó cada una, así que la brecha entre lo que compraste y lo que se vendió o se reembolsó deja de ser invisible. No abre los casos por ti, pero sí es lo que hace que la pregunta “¿por qué mi margen real no coincide con el calculado?” tenga una respuesta verificable.

Diccionario: margen neto real, con todo descontado →

lo que hay que llevarse

Tres cosas. La primera: la ventana es de 60 días y ya no perdona, así que la revisión tiene que ser quincenal y con dueño. La segunda: el reembolso se calcula sobre tu costo de manufactura, así que tus supuestos de costo de operar con FBA cambiaron y conviene actualizarlos. La tercera, y la que más dinero mueve: tener el costo por unidad documentado y a la mano es lo que decide si recuperas lo que te corresponde o lo que Amazon estima.

Ninguna de las tres es difícil. Las tres se caen por falta de rutina, que es la forma más cara de perder dinero: en cantidades chicas, todos los meses, sin que nada avise.

Ver cada métrica en detalle →

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